LA VANGUARDIA DE LA VIDA – Abril 20 de 2006

LA VANGUARDIA DE LA VIDA – Abril 20 de 2006

Heavenletters™ No 1993: Acercando la Tierra más al Cielo

Traducción: Iciar Montes – iciar.montes@terra.es

Edición: Anita Manasse - estrellam@sion.com


El CIELO se encuentra aquí para alcanzar a cada alma para volver a despertar.

* Nuestra conexión con Dios*

* Nuestra creencia en nosotros mismos *

* Nuestra consciencia de nuestra valía compartida con Dios*

* Paz en la Tierra*

* Dios siempre nos está acercando a Él.



En la vida sólo puedes ser un pionero. No hay un camino forjado para ti. En la Tierra cada cual debe forjar su propio camino. No importan las ventajas o desventajas de tu vida cotidiana, tienes que dar tus propios pasos y encontrar tu camino. Estás buscándote a ti mismo, por supuesto, y nadie puede hacer eso por ti. La gente ha estado intentando hacer eso a lo largo de tu vida, diciéndote quien eres tú y lo que tienes que hacer. No importa lo sociable que sea su corazón, no saben quién eres ni para qué estás aquí.

Escucha a los que te quieren, pero escucha con mayor detenimiento lo que te dice tu corazón. Tu corazón no te dice ni una sola cosa negativa. No tu corazón, porque él sabe la Verdad. Tu corazón te ve con una luz diferente de la que nadie en la Tierra pueda verte.

Así que llegas al frente de la vida, y buscas tu camino entre los bosques y las cañadas, hasta que encuentras una llanura donde poder mirar a lo lejos. En este campo te paras erguido y brillante. Según vas girando, puedes mirar en todas direcciones, y lo que ves es a ti mismo viéndote a ti mismo. Puede que esta sea la primera vez, queridos.

Tienes que trazar tu propio sendero a pesar de que no tienes un mapa, incluso si no tienes sentido de la dirección, incluso si no tienes ningún sentido, sigues siendo tú el que tiene que trazar su propio camino. No hay huellas de nadie en la que puedas apoyar los pies. El terreno está vacío. No hay huellas que seguir. El campo que tienes por delante está abierto de par en par.

Puede que no sepas el nombre del lugar al que te diriges. Puede que no sepas el camino, y puede que no sepas como vas a llegar. Puede que no sepas hacia dónde se supone que debes ir, ni tampoco dónde te va a llevar tu siguiente paso. Esa es la belleza de la vida humana. No sabes adónde te lleva cada cosa. O puede que tengas una vaga sensación, una ligera agitación, pero no puedes formular de qué se trata. No puedes sacarlo a la luz. Tan sólo puedes desear aquello que aún no consigues discernir. Y así que te encuentras siguiendo el rastro de este deseo a pesar de no poder agarrarlo.

Eres tu propio explorador enviado para encontrar el camino. Quizá nunca encuentres el camino, pero puedes alcanzar el destino en el que habías puesto tu corazón. Lo harás. Lo harás porque ese es Mi deseo y Mi Voluntad. Mi Voluntad es que llegues a lo Más Alto, y lo que es Mi voluntad se cumple. Respecto a eso no tienes alternativa. Tu opción es llegar con buena disposición o arrastrando los pies o alternando entre uno y otro.

Puedes tambalearte en tu camino hacia Mí, no pasa nada. De hecho, es la manera más común en la que procedéis. Pero arrastrar los pies es otra cosa. Levanta los pies. Pisa alto.

Pero, queridos, incluso si arrastráis los pies, puedes saber que están tirando de ti. Y si están tirando de ti, sabrás que se te empuja hacia algún lugar. Puedes saber que hay una fuerza fuerte y amorosa que está tirando de ti. Es una Fuerza imparable.

Yo soy esa Fuerza. Te estoy empujando hacia el Cielo. ¿Tienes en mente algún otro lugar al que ir? No importa a donde viajes primero, tu plan de vuelo te guiará hasta Mí. Puede que te agarre de un solo cabello, pero estoy tirando de ti. Como la luna a la marea, os empujo, queridos, y estáis llegando a Mí en la orilla del Cielo.



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Gloria Wendroff, Overseer

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