TU ERES UN SER HUMANO


TU ERES UN SER HUMANO – Abril 10, 2006

Heavenletters™ No 1983: Acercando la Tierra más al Cielo



Traducción: Iciar Montes – iciar.montes@terra.es

Edición: Anita Manasse – estrellam@sion.com



El CIELO se encuentra aquí para alcanzar a cada alma para volver a despertar.

* Nuestra conexión con Dios*

* Nuestra creencia en nosotros mismos *

* Nuestra consciencia de nuestra valía compartida con Dios*

* Paz en la Tierra*

* Dios siempre nos está acercando a Él.



DIOS DIJO:

Cuando las cosas parece que obstaculizan vuestro camino, pequeños problemas con objetos inanimados se amontonan, el auto no arranca, la computadora se bloquea, se sale el agua del grifo en la cocina, entonces, queridos, poned la otra mejilla de vuestra mente. Vuestro sentido del humor se ha estado escondiendo, y ahora lo vais a encontrar.

En el mundo, las cosas no siempre están bajo vuestro control. Cuantas menos cosas tengáis, menor será vuestra lucha con ellas. El objeto mecánico no tiene que comprender más, comportarse mejor, pararse o conectarse. Es inocente. Puede que vosotros también lo seáis, pero vosotros sois Seres Humanos. No hay ninguna necesidad de darle una patada a la rueda del auto.

Cuando se os cae vuestro plato favorito y se rompe, no culpáis al plato. Puede que culpéis a vuestras manos húmedas o a la alineación de las estrellas o a vuestra mesita desordenada, pero no al plato. Lamentáis que se hay roto, pero no os enfadáis con él. ¿Entonces por qué hacerlo con las cosas inanimadas que no se comportan como uno quiere?

Las cosas físicas son sólo cosas físicas. Están a vuestro servicio, queridos. Vosotros no estáis al servicio suyo. Separaos un poco de los obstáculos que hoy parecen abordar vuestra vida. Las complicaciones son sólo complicaciones. No podéis caer presos en ellas. Una lavadora es solamente una lavadora. Un auto es tan sólo un auto. El grifo de la cocina es solamente un grifo. Y a pesar de todo permitís que os lastimen el corazón y os arruinen el día.

Y, queridos, cuando os enojáis con la gente, una parte de vosotros les está mirando como si fueran objetos desgarbados que entorpecen vuestro camino, también responsables por cómo os sentís. Volvemos una y otra vez a deciros que vuestros sentimientos os pertenecen. Vuestro enfado es vuestro enfado. El charco que habéis pisado no es la causa de vuestro humor. El dependiente que no oye ni una sola de las palabras que le decís no es la causa de vuestro humor. Un cuchillo no es responsable por el corte. Es la mano que sujeta al cuchillo. Cuando esto os viene a vuestros pensamientos profundos, lo más frecuente es que la mano sea la vuestra. Queridos, no tenéis por que lastimaros con las incorregibles contingencias de la vida. Los autos se van a estropear. Las computadoras y los dependientes no van a estar siempre a vuestro servicio. El cristal se rompe, el polvo se cae, y obstáculos imprevistos os harán tropezar. Vivís en el mundo relativo. Queridos, ¿por qué estáis tan sorprendidos? ¿Por qué sois tan rígidos?

Podríais pasaros la vida peleándoos con cada pequeña cosa. Siempre podríais estar alerta. Cada minuto podríais encontrar alguna cosa que os molestara. Una puerta que no se cierra. El tráfico lento. El vestido que se cae de la percha. Queridos, salid de vuestro enfado. Recoged el vestido, y asunto acabado.

Si queréis gozar de una salud excelente, caminad a través de los obstáculos y salid por el otro lado. Habéis tenido la idea de que debéis enfadaros, de que eso os sirve de alguna manera. No digo que no debáis enfadaros. Lo que sugiero es que puede que no os sirva. La ira mantiene a los psiquíatras y a los juzgados ocupados, el mundo está lleno de manifestaciones de enfados, y sin embargo, no importa qué sea lo que incite la ira, que esta no tiene que gobernar ni ocupar tanto terreno en vuestra vida. La ira no tiene por qué ser.

El perdón es la liberación de la ira. El enfado no es la liberación de la ira. Y si sentís ira, no siempre tenéis que expresarla. Reconocedla, y seguid adelante. No sigáis arrastrándola. Puede que sintáis que la ira tira de vosotros, pero sois vosotros los que estáis tirando del carro de la ira. No importa lo justificado que sea, ni que se tenga razón, la ira es ira, y no tenéis que quedárosla.

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Gloria Wendroff, Overseer

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