Conversaciones con mi Ser Superior: El Amor en la Nueva Tierra


Conversaciones con mi Ser Superior: El Amor en la Nueva Tierra

Por Jascha

jascha@despertardivino.cl



El amor en la Nueva Tierra tiene sabor a libertad, no conoce cadenas, nada pide y todo entrega, no sabe de exigencias ni demandas pues sus actores están plenos y nada necesitan para poder amar.

Es el encuentro de dos almas completas que comulgan en su completitud, ellos se cuidan y se acogen, pues se sienten cuidados y acogidos. No se pueden lastimar pues no conocen el miedo y saben respetar al otro en sus vaivenes y en su particular forma de entregar amor.

Quien ama de verdad no sabe de sacrificios ni temores, no le corta las alas al otro ni se las corta a si mismo por miedo a perder, da fidelidad como un regalo pero no la demanda como requisito pues no sabe de egoísmos ni alucinaciones infructuosas que imaginan dolor donde no tendría por qué haberlo.

Este nuevo amor es el regalo que dos almas encarnadas se dan a si mismas. Si amas de este modo te permites reconocer tu propia perfección reflejada en el otro, quien su vez embelesado reconoce la luz que tu verdadero ser irradia.

Este amor que parece tan inalcanzable ya está manifiesto en tu interior esperando le permitas expresarse, ya no necesitas esperar ni buscar una alma gemela. Detente y mira a tu lado, justo ahí encontrarás a quien amar. Observa el fondo de esos ojos confundidos que te suplican sedientos que le ayudes a completarse y enséñale con tu sonrisa y comprensión, que la completitud ya le ha sido otorgada.

Quizás sientas que este tipo de amor es aún utopía para ti, puede que aún te sientas carente y mires ilusionado hacia otro esperando que te ayude a salir de ese estado, pero te engañas pues ya despertaste de la ilusión de creer que alguien podría darte lo que ya posees por derecho propio y que aún no eres capaz de reconocer.

Sólo necesitas desearlo, admite que hasta ahora habías transado afectos llamándole erradamente amor a esa transacción y deja que el amor que habita en ti manifieste toda la gloria que tu bendito ser sabe atesorar.