El Águila y el Cóndor- parte 2


Gracias Anita Manasse!!!

El Águila Y El Cóndor – Parte 2

Una Historia Verdadera de un Inesperado Viaje Místico



© Copyright 2007 – Jonette Crowley

Todos los Derechos Reservados

Center for Creative Consciousness

www.theEagleandtheCondor.com

Ganadora del premio 2007 COVR Book Award

Finalista en el premio de Mejores Libros Nacionales 2007


Traducción: Anita Manasse – estrellam@sion.com

12 de abril, 2008


CAPÍTULO 14 – PREPARANDO PARA NUESTRA MISIÓN


Cuando Woableza terminó de hablarle a nuestra clase esa noche, llame a Águila Blanca para canalizar orientación con respecto al trabajo que íbamos a hacer en Perú, y para averiguar más en cuanto a la conexión del Jefe Woableza con la gente de los Andes. Era uno de los lugares más fuertes y poderosos del cual había canalizado jamás. Tenía que elevar mi conciencia más allá de mis límites normales a fin de sostener la energía y formar las palabras. Apenas pude reconocer mi propia voz. Esto suele suceder a veces cuando tengo que hablar con gran verdad y no puedo dejar que mi personalidad se ponga en el camino de la traducción. A medida que Águila Blanca hablaba, yo tuve una visión y sentí el intenso poder de cuatro seres gigantes – los Guardianes de las Cuatro Direcciones de los Incas. Verdaderamente fue como si los cuatro de ellos habían entrado físicamente al salón! Parecía tan real; ellos estaban con nosotros. Más adelante me enteré que el Imperio Inca era conocido como Tahuantinsuyo, o los Cuatro Territorios del Sol.



Este es Águila Blanca. Hablamos por la Hermandad Blanca. Esta es una reunión del Consejo, todos están invitados. Dos veces el hombre al que conocen como Woableza vivió en los Andes; una vez antes de la gran explosión que desgarró al mundo, otra después. Antes de la gran explosión, el comprendió la magia y el poder del oro alquímico. Esta era una sociedad altamente evolucionada, todos los restos de la cual quedaron bajo el océano. La segunda vez pertenecía a la Gente Cóndor. Él era el guardián de dos portales que no han sido reactivados. Ahora ha llegado el momento para que sean vueltos a despertar y se abran. Uno de los propósitos del viaje de su grupo a Perú es para reequilibrar el núcleo de la Tierra. Hay un tambaleo magnético en nuestra Madre ahora que tiene que ser sanado. El itinerario que buscan no será posible hasta que la Tierra se haya estabilizado. Ustedes también tienen que abrir los dos portales. Esto comenzará a introducir las energías del nuevo itinerario. Cuando la víbora abandona la cueva, la sanación tiene que estar completa. El cronograma es de GRAN IMPORTANCIA.



El mensaje de Águila Blanca era increíblemente enigmático, pero debido al poder con el que vino, yo sabía que era verdad y que tenía que ser tomado en serio.



MI ALMA GEMELA



Tuve otra gran sorpresa antes de comenzar nuestro viaje. Mientras cenaba afuera con Brad Johnson, un querido amigo que también iba con nosotros a Perú, yo admití frente a él que tenía sentimientos de amor infundados e inexplicables hacia Mallku, el hombre al que había empleado para que sea nuestro guía en América del Sur. Cuando trataba de explicar mis sentimientos, Brad comentó, “Él está aquí”.



“¿Qué quieres decir?”, le pregunté.



“Él está aquí. La energía de Mallku acaba de entrar”. En ese momento sentí el espíritu de la poderosa presencia de Mallku frente mío en el restaurante. Las lágrimas corrieron por mis mejillas, debido a que un pleno e inmediato conocimiento atravesó mi conciencia, como el golpe de un rayo. En un solo chispazo de iluminación recordé todo acerca de Mallku y de mí.



“¡Él es mi alma, es mi gemelo!” fueron las palabras que salieron brotando. Superada con emociones de un amor indescriptible, sin embargo atemorizada de lo que esto podía significar, sacudí mi cabeza y exclamé vehementemente, “¡Oh, no! ¡No quiero esto!” Durante cinco minutos, utilizando ambas servilletas y dos de otra mesa, yo lloré, agarrando la mano de Brad para consuelo y para calmarme.



¿Qué podía hacer con una verdad como esa? ¿Como acepto absolutamente sabiendo algo que no quería saber, algo que podía destrozar todo lo que con tanto cuidado había establecido? No quería creer en la existencia de almas gemelas o llamas gemelas. La única información que había tenido acerca de ellas fue del libro reciente de Shirley MacLaine, El Camino. Mientras que ella andaba en un peregrinaje, sola, durante 500 millas, en España por el Camino Santiago de Compostela, ella recibía visiones. MacLaine escribió de un tiempo en la antigua Lemuria en la que seres luminosos, sin género, se dividían en contrapartes perfectas, masculino y femenino – almas gemelas o llamas gemelas.



¿Qué se hace cuando se encuentra cara a cara con la verdad de que es la impresión de una pata de oso en el barro? Ignorarlo. Después de todo, solo han visto la impresión del oso, no han visto al oso.



CAPÍTULO 15 – ALMAS GEMELAS EN EL AMAZONAS



Agosto 2004. Para la aventura Sud Americana nos juntamos veintitrés de nosotros de los Estados Unidos y de Europa, incluyendo a nueve de las mismas personas que habían participado en el viaje a Nepal. Yo estaba encantada de tener a mi hermana del medio, Erin Crowley, que también participó. Nuestro viaje comenzó con tres días en la selva tropical del Amazonas, río arriba de la ciudad Peruana de Puerto Maldonado.



Mi primer vistazo de Mallku, nuestro guía Andino, fue cuando él abordó el avión en Cuzco, para el último tramo a Puerto Maldonado. Él era bajo, sin embargo con la contextura poderosa de un atleta. Él miró hacia el otro lado mientras caminaba por el pasillo buscando su asiento. Reconociendo su largo cabello negro, de la foto en su página web, yo lo llamé por su nombre. Mientras volteaba y sonreía, la piel oscura arrugándose ligeramente alrededor de sus ojos, mi corazón inundó a mi pecho. Yo recordé.... algo.... todo. En ese momento de profundo reconocimiento del alma yo sabía que esa introspección que tuve en julio acerca de Mallku era cierta: “Él es mi llama gemela”.



¡Ya no podía seguir ignorando la pisada del oso en la arena, pretendiendo que era otra cosa, porque enfrente mío estaba el oso! Sin pedirlo, las lágrimas afloraron a mis ojos, corriendo por mi cara. Mientras ocupaba el asiento a su lado en el avión, rápidamente me disculpé por mis sorprendentes emociones. “Lamento estar llorando.... umm.... es bueno conocerte, Mallku.... esto no se me parece.... voy a estar bien y de regreso a mi misma.... solamente dame un minuto”, balbuceé. Él parecía comprender; por supuesto no tenía un indicio de lo que me estaba pasando. En unos pocos minutos, mediante mi voluntad conseguí que el sentimiento pasase.



Una vez que arribamos a Puerto Maldonado, un viejo bus nos esperaba para llevarnos a un par de botes de madera para el viaje río arriba a nuestro hospedaje. Como líder del grupo, yo tenía que organizar mucho – equipaje, habitaciones, comidas y paseo vespertino a través de la jungla. La Eco Amazonian Lodge (nombre del hospedaje) tenía chozas limpias, con techos de paja originales, sin electricidad. Mi esposo, Ed, no pude venir al Amazonas pero planeó encontrarse más adelante con nosotros en Cuzco. A último momento la mujer con la que iba a compartir la choza canceló. Yo no tenía compañero de cuarto. Mallku necesitaba un cuarto. No había problema. Íbamos a compartirlo.



MUY CASADA



Está bien. Mi armadura estaba puesta. Yo era totalmente comercial, sin mostrar alguna de las emociones que se me habían escapado anteriormente en el avión. Camas individuales. Para la cama usé unos shorts cortos y una camiseta de manga corta con escote en V. Charlé un montón. Tenía tantas preguntas para Mallku acerca de la espiritualidad Andina: “¿Cree la gente tradicional en los orígenes estelares? ¿Hay evidencia de Lemuria? ¿Cuál es la conexión con los Himalayas? ¿A qué tipo de ceremonias estarás guiándonos?”



Mientras yo estaba hablando sin parar en la oscuridad, Mallku espontáneamente saltó de su cama y vino a la mía! Pasó con tanta rapidez! Él simplemente me preguntó si me podía abrazar. “¿Está bien esto?”, preguntó mientras empujó mi almohada hacia un costado.



¿Qué podía decir? Me sentí maravillosa. Me sentí infinita. Me sentí perfectamente antigua al tener a este hombre a mi lado... pero esta no era la Jonette a la que yo conocía. Ella inmediatamente elevó su voz, “Estoy muy casada”.



Hubo un cierto silencio, luego la voz de Mallku, “Yo estoy muy divorciado”.



“Oh, grandioso”, pensé. “¿A dónde me voy con un comentario como este?”



Me aseguró que yo estaba segura. Él me respetaba. Hasta en mis huesos supe que esto era la verdad. Seguramente envuelta por sus brazos, yo recordé simultáneamente cada vida que alguna vez tuve como una mujer de tez marrón envuelta por los brazos de un hombre de piel oscura y cabello negro. En ese instante acepté que él estaba conmigo con un propósito mucho más elevado del que cualquiera de nosotros pudiese comprender. Estaba demasiado bien orquestado desde Arriba. Yo me conecté con mi sabiduría interior y escuché, Esto está más allá del karma. Todo está como tiene que ser. Este es un momento de elección que se ofrece solamente una vez en muchas vidas. Antes de que mi parte razonadora pudiese pescarlo y editarlo, un pensamiento plenamente formado explotó desde mi subconsciente, un pensamiento que me atemorizó más que cualquier cosa que haya pensado por muchos años. Era una manifestación interna sin estar adornada ya sea con emoción o racionalización. “Yo abandonaría todo con tal de dormir en estos brazos cada noche”. En un instante, mi ser normal recuperó el control de la situación y empujó hacia atrás el pensamiento errante hacia los recovecos inexplorados de mi alma, cerrando la puerta con un golpe con un mandato no negociable del ego de que “Esto simplemente no está en mis planes”. Punto.



Sean cuales sean las ramificaciones metafísicas, todo se resumía a una pregunta, “¿Le permito permanecer?” Mi voz interna parecía inequívoca; Esta es una ventana de crecimiento espiritual que no se volverá a abrir nuevamente por lo menos hasta unos 500 años. Podía elegir el sendero de mi alma o estar limitada por mi culpa y miedo. Aquí estábamos, contra todas las probabilidades – Yo, una mujer de negocios casada de los Estados Unidos y Mallku, un chamán Andino – almas gemelas acostadas una al lado de la otra en una choza de techo de paja en el bosque tropical Andino.



UNA INICIACIÓN DE LIDERAZGO



Él se quedó. Con mi cabeza apoyada en su hombro, sonriendo por la bendición que esto era, cerré mis ojos. La intimidad era simplemente de que él me abrazaba – eso y nada más; sin embargo, era todo. ¿Duró unos instantes, o fue varias vidas? Sin preludio o explicación, escuché que la voz en mi cabeza decía: Tienes que iniciar su tercer ojo.



“Está bien”, pensé somnolienta, “El Lago Titicaca será un buen lugar para hacer eso”. No tenía intención alguna de levantar mi ser somnoliento de los brazos de Mallku.



¡Ahora! Vino el mandato interior. Yo he aprendido que lo mejor es no ignorar una orientación tan insistente. Me incliné y le susurré a Mallku de que se suponía que yo tenía que darle una iniciación energética. Medio dormido, asintió con la cabeza. Toqué el centro de su frente; enviando poder y luz a través de mis manos hacia el chakra de su tercer ojo, su centro de poder espiritual. Él quedó comatoso.... no se movió.... durante horas. Finalmente, cuando se movió yo susurré, “¿Qué es lo que ha pasado?”



“Me fui de viaje”, murmuró, solamente presente a medias, “Algún tipo de confrontación....”, y nuevamente se quedó dormido. Mallku durmió profundamente, se espalda hacia mí, con mis brazos rodeándolo. Al sostenerlo experimenté como oleadas de corriente eléctrica pasaba por mis chakras, girando en espiral hacia sus centros energéticos y luego de regreso a los míos en un constante entrelazado, como si fuésemos un solo ser. Me hizo acordar de los cordones de zapatos que entran y salen por los ojales. Cada una de mis células parecía polarizarse magnéticamente en una forma nueva. Nuestra proximidad estaba trayendo un profundo cambio vital a mi cuerpo. Fue una transformación energética como así también espiritual. Era una comunión de almas gemelas. Este fue el regalo de él para mí.



Yo inicié a Mallku con el símbolo de la estrella de once puntas y las energías de liderazgo espiritual. Yo quisiera poder decir que sentí galaxias de soles o arco iris de colores moviéndose de mi palmas a la frente de Mallku, pero tal como sucede frecuentemente con estas poderosas pero extremadamente sutiles energías elevadas, no sentía que algo se estuviese moviendo desde mis manos. Yo simplemente sabía que algo que cambiaba la vida, estaba siendo transferido a través mío hacia él. Y sabía cuando estaba completado.



Iniciaciones, tal como la que le administré a Mallku, frecuentemente señalan el próximo nivel de crecimiento espiritual. La mayoría de mis iniciaciones se habían producido espontáneamente durante mis meditaciones. Hace catorce años atrás fui llevada a un viaje interior, místico, en el cual se me informó que estaba avanzando desde el sendero de maestra hacia un sendero de una mayor responsabilidad – el Sendero del Líder. En aquel entonces percibí, entre mis cejas, una estrella dorada de once puntas, que es un símbolo de trascendencia.



Mark una vez explicó que a fin de continuar creciendo espiritualmente, tenemos que graduarnos desde la comprensión de las cosas basadas solamente en nuestros sentidos – lo que podemos sentir, ver, tocar, escuchar o experimentar. Él dijo que nuestra confianza en sentimientos o experiencias solo, nos mantiene en la realidad de la tercera dimensión. Los mundos más elevados no pueden ser experimentados a través de nuestros sentidos. De acuerdo a las enseñanzas de Mark, el primer nivel de comprensión y aprendizaje, y el más común, se basa en nuestra propia experiencia. El segundo paso de desarrollo es de confiar en nuestra intuición. Esto se debe a que en los niveles energéticos o vibratorios más elevados, la experiencia cognitiva puede no existir, así que tenemos que basarnos en la confianza. El tercer paso, más allá de la confianza, es de saber algo sin evidencia alguna. Yo sabía que le había brindado a Mallku el regalo de una elevada iniciación espiritual. Yo también sabía, sin necesidad de prueba o confirmación, incluso por parte de él, que Mallku era el gemelo de mi alma o mi otra mitad, mucho más cercano que incluso un compañero del alma.



En el sentido cósmico de masculino y femenino, Mallku y yo estábamos actuando nuestros roles cuando al principio puso sus brazos protectores a mi alrededor. Él me hizo saber que yo estaba segura. Fue ese conocimiento el que me permitió avanzar hacia el rol femenino divino de iniciador. La mujer trae al mundo el conocimiento espiritual y la energía y luego la entrega a un hombre, el cual ayuda a traerla dentro de la acción o forma. Las iniciaciones más poderosas en la Tierra son las de una mujer a un hombre; especialmente si son almas gemelas. Algunos avances espirituales son tan intensos que producen cambios en el cuerpo físico. La gente se podrá sentir dolorida, enferma o fuera de su centro por varios días después de semejante iniciación.



Durante el próximo día y medio Mallku estuvo enfermo. Más adelante me confió que nunca antes había recibido una iniciación que lo hubiese enfermado. Sin lugar a dudas, le sorprendió la secuela de que yo le haya tocado la frente. A un nivel consciente, él me conocía solo como una mujer que lo contrató para guiar un grupo turístico a través de Perú. Esa noche dejó de lado la cena y estuvo en la cama a las 6 p.m., con su ropa puesta, en donde permaneció sin moverse durante doce horas. Durante varios minutos estuve parada observándolo mientras dormía. Tanto amor cariñoso y compasión brotó de mi corazón hacia el de él. Yo era su madre, su hermana, su hija y su amante, todo en uno.



NOSOTROS SOMOS EL ÁGUILA Y EL CÓNDOR



Siempre desde que me encontré con Águila Blanca a mediados de los ochenta cuando meditaba en Sydney, yo llevo las energías del Águila. Para los Nativos Norte Americanos el Águila Blanca es la criatura más elevada en nuestro mundo: Es el “Mensajero de los Dioses”. De paso le pregunté a Mallku, cuyo nombre de nacimiento es James, qué es lo que representaba su nombre espiritual “Mallku”. Él dijo que le fue dado para señalar un paso más elevado en su evolución espiritual – quiere decir “el Espíritu del Cóndor”.



“Oh, mi Dios”, pensé, ya que la leyenda del Águila y del Cóndor que el Jefe Woableza había compartido, saltó a mi mente. “¿Estaba el Destino metiendo su cabeza en mi vida bien organizada? ¿Tenemos Mallku y yo algo que ver con la profecía?



Más de una semana más tarde, Mallku y yo tuvimos uno de los momentos raros para hablar en privado, cuando estuvimos sentados juntos en el viaje por bus hacia el Lago Titicaca. Yo le pregunté, “¿Por qué saltaste tan repentinamente a mi cama la primer noche en el Amazonas?” Yo estaba tratando de determinar si lo hizo porque conscientemente sintió una conexión álmica hacia mí.



Su respuesta inmediata fue, “Por que percibí tu poder”. Luego elaboró, “Esa noche estuviste hablando acerca de muchas cosas y formulaste muchas preguntas. Reconocí tu poder y comprendí que aunque sabías muchas cosas y eras tan sensitiva, no sabías acerca de otro tipo de poder que te pertenece. Este es un poder del cual la mayoría de la gente no se da cuenta. Yo estoy hablando del poder sexual consciente. Así que después de todo ese tiempo escuchándote, me dije a mi mismo, “Esta es una mujer poderosa que no reconoce este poder que está en su interior, así que vayamos a enseñárselo. Por supuesto, no pensé en un acercamiento sexual o en una actividad sexual. Yo quise provocar en vos el despertar de ese poder, estando simplemente cerca tuyo. He estado en el sendero tántrico por más de la mitad de mi vida, y sé de que se trata. Yo podía ver a donde ibas una vez que este poder se comience a mover en tu interior”.



LA HISTORIA DE MALLKU



Nacido en una familia Católica tradicional cerca de la costa en la parte norte del Perú, James Arévalo era el cuarto de siete hijos. Su madre es Nativa, de la sociedad Mochica, una gente pre-Incáica. Su sendero siempre fue distinto al de sus hermanos. A los nueve años de edad, el llevaba a grupos de amigos por días enteros hacia arriba en las montañas. “Los padres de mis amigos me odiaban”, dijo riéndose entre dientes mientras me contaba de su pasado. “Verás, siempre he sido un guía. Simplemente es parte de mi naturaleza”. A los doce, se hizo un vegetariano estricto, una postura radical en su familia. A los catorce, se iba solo al desierto para ayunar. “Yo tenía dieciséis años cuando le dije a mis padres que me iba. Ellos pensaron que era por el fin de semana. Nunca regresé”.



James viajó por Perú, algunas veces permaneciendo en ashrams, comenzando con yoga, en donde dominaba asanas o posturas difíciles. Él se hacía su propia ropa a mano, usaba sandalias, y dejó crecer su cabello. El adolescente que pensó que era tan adulto se fue a las montañas y a la selva tropical del Amazonas para vivir como un ermitaño; juntando frutas y viviendo de la tierra. A los diecisiete su intensidad y su intelecto se vieron inspirados por la filosofía oriental y las ideas de igualdad. Él y sus compañeros viajaron y predicaron desde las plazas de los pueblos contra la codicia y la estructura de las religiones organizadas, especialmente la Iglesia Católica de Perú. La gente se reunía para escuchar. A fin de sustentarse, vendía libros en la calle. “Estaba absolutamente en mi sendero. Esto era la base de quien soy ahora”, me dijo.



Esto fue en 1980 cuando el Sendero Luminoso – el movimiento de guerrilla despiadado, inspirado en el Maoísmo – aterrorizó a los peruanos. El gobierno era corrupto; la policía y los militares se comportaban en forma similar a los terroristas. James, que tenía diecisiete en aquel entonces, y un amigo de diecinueve años, estaban viajando en un bus en la zona Amazónica. La policía detuvo al bus. Oficiales sospechosos revisaron a los muchachos y a su equipaje. “Fuimos encarcelados como terroristas y metidos a prisión. Durante ocho días no se nos dió comida o agua. Yo tomé agua del inodoro. Durante tres de esos días, fuimos arrojados a una pequeña celda, húmeda, completamente oscura, junto con diez otros prisioneros. No podíamos conseguir ayuda porque nadie sabía en donde estábamos. Después de ocho días, nos liberaron. Yo odié a la policía. Me convertí más en un revolucionario”.



James descubrió las tradiciones de los Andes, sintiendo una relación especial por los antiguos senderos espirituales y una reverencia hacia la naturaleza. Él fue a un colegio para convertirse en un guía turístico, para así poder compartir lo que había aprendido acerca de los Incas y de las sociedades Andinas más antiguas. Él continuó aprendiendo y creciendo en su sendero espiritual, adoptando con el paso del tiempo el nombre de Chaski, lo que significaba mensajero. En el equinoxio de Marzo del 2000, mientras estaba meditando en una isla sagrada del Lago Titicaca, se le dió el nombre de “Mallku”, como su nuevo nombre espiritual. El mismo significa “Espíritu del Cóndor. Es un rol de liderazgo”, me contó.


Mallku es un líder, un hombre de negocios consumado, siendo propietario de una agencia de viajes, un restaurante vegetariano, y es socio en un exquisito hotel turístico en el Valle Sagrado. Aunque he hecho referencia a él como un chamán, Mallku diría solamente que él está “en el sendero chamánico”. Él cree que el umbral para ser verdaderamente un chamán es la edad de cuarenta y nueve años; en aquel entonces tenía treinta y ocho años.