el águila y el Cóndor – parte 4

el águila y el Cóndor – parte 4
Una Historia Verdadera de un Inesperado Viaje Místico

© Copyright 2007 – Jonette Crowley
Todos los Derechos Reservados
Center for Creative Consciousness
www.theEagleandtheCondor.com
Ganadora del premio 2007 COVR Book Award
Finalista en el premio de Mejores Libros Nacionales 2007

Traducción: Anita Manasse – estrellam@sion.com
21 de abril, 2008

CAPÍTULO 23 – INICIACIÓN EN EL TEMPLO
Antes de nuestro viaje, Marlene Tuttle, alguien de nuestro grupo, también tuvo una sesión con James Pinkel, el sanador de Denver que le había ayudado a Ed. James le dijo, “Serás iniciada en tu poder femenino divino por Jonette. Esto se producirá ahí donde las cuatro direcciones se unen”. Marlene también había formado parte de nuestro grupo que escaló hacia el campamento base del Everest. En muchas formas esa expedición a Nepal fue una compleción para ella, una forma de honrar a su esposo escalador, que había muerto una década atrás mientras estaba escalando el Monte Rainier. El venir a Perú iba a ser otro paso mayor para su crecimiento.
Pasamos la mayor parte del día explorando Machu Picchu. A finales de la tarde, comenzamos lo que Mallku llamaba “el tiempo mágico”, cuando los turistas diarios se habían ido para tomar el tren que serpentea a lo largo del Río Urubamba, llevándolos de regreso a Cuzco. Las sombras de las montañas se extendían para reclamar las terrazas y los templos del mismo modo, engullendo el cálido aire vespertino y haciendo que sea helado. Mallku estaba en su esplendor compartiendo la historia y el conocimiento espiritual acerca del lugar más glorioso de Machu Picchu, Intiwatana, también conocido como el Puesto de Enlace del Sol. Este es un compás astronómico solar tallado en piedra, el cual se halla encima de la Pirámide del Sol, dominando a la ciudad y al valle nublado del bosque tropical verde.
Mientras el grupo ascendía la última de las siete escaleras de granito gris hacia el templo, Larry Cooper, quién sabía que Marlene iba a ser iniciada hacia un nivel más elevado de poder, en algún momento durante el viaje, manifestó, “¿Qué es lo que piensas Jonette? Este podría ser el lugar”.
“No, no lo pienso así. Apostaría que es el Lago Titicaca”, respondí. Estaba disfrutando de ser simplemente una turista.
Mallku instruyó al grupo en cuanto a teorías e historia del Intiwatana, creado desde un pedazo masivo de piedra viva. Él había escrito varios libros sobre la espiritualidad Incaica, incluyendo un bellísimo volumen de sus fotografías de Machu Picchu. Él creía que este era un lugar en el que el 21 de Junio, los discípulos se convertían en iniciados solares o en los nuevos “Mensajeros del Sol”. Mallku nos informó que, “Es aquí donde se unen las cuatro direcciones”.
Yo no escuche el discurso de Mallku ya que me sentí atraída a caminar a través de un arco de piedra hacia otra gran superficie plana o plataforma del templo. Sola, disfruté de la paz y de la vista sobrecogedora de lo que 500 años atrás era un santuario aristocrático animado y centro religioso para los elegidos del imperio. Yo simplemente era una turista dando la vuelta por la plataforma, deseando tener la cámara que estaba en la mochila de Ed.
En un instante sentí un cambio. En primer lugar lo sentí en mi cuerpo y en la forma en la que caminaba. Mi cabeza estaba erguida; mis hombros tirados hacia atrás. Mi caminar turístico se convirtió en pisadas fuertes, llenas de propósito. Yo me sentí majestuosa, una persona que estaba al mando. Conocía este sentimiento... ¡Recordé este lugar! Repentinamente sabía que era una sacerdotisa con poder en otro mundo. Había llegado el momento para iniciar a Marlene. De regreso a través del arco, yo andaba a grandes pasos para buscarla de entre nuestros amigos. Yo podía decir que ella también sabía que el momento era ahora, porque las lágrimas corrían por su cara. Yo le pedí que me siguiera a través del arco de piedra hacia el borde de la plataforma abierta que dominaba la Plaza Sagrada.
¿Cómo podía hacer yo algo que nunca había hecho, nunca había visto y acerca de lo cual no sabía absolutamente nada? No pensé en ello. Seguí mis instintos. Libre de todas nociones, yo era una vasija lista para las remembranzas. Yo recordé como caminar hacia fuera al espolón de la plataforma del templo, elevando mis manos al cielo, palmas hacia arriba. Yo desconocía las palabras precisas de los encantamientos Inca, pero los sentimientos estaban ahí. Conectándome con una fuente profunda de conocimiento antiguo, sin palabras, toqué el hombro de Marlene y la corona de su cabeza mientras ella se inclinó delante mío. Larry parecía saber que él tenía que estar de guardia en la entrada del arco. Su esposa, Tryna, tenía una pequeña ampolleta de aceite aromático, que sabía que tenía que traerlo, mientras ocupaba su puesto detrás de Marlene. Nadie pronunció una palabra. No hacía falta.
Algo más allá de lo descriptible se transfirió desde mí hacia Marlene – una ordenación sagrada, una apertura de poder hacia el iniciado. Parándose, Marlene se paró enfrentando a la antigua ciudad, con sus brazos extendidos al cielo. Ello nos comentó más tarde, “Sentí una tremenda energía que fluía a través de mí.”
Muchos canalizadores escriben que los velos entre dimensiones están adelgazando. Todos los científicos cuánticos están de acuerdo en que el tiempo/espacio no tiene que ser reconocido en una secuencia lineal, lógica. Atardecer en Machu Picchu, el mundo contenía la respiración entre día y noche. Marlene y yo, mujeres blancas de Colorado, en el año 2004, de alguna forma fuimos las nuevas iniciadas y las sacerdotisas más antiguas. Sin ninguna duda, mientras estábamos paradas frente al altar del Sol, nosotras éramos Incas.
CEREMONIA CHAMÁNICA – INVOCANDO A LA LUNA
El sol se sumergió debajo del horizonte mientras todos esperábamos en la cima de la Pirámide del Sol. Mallku tenía a dos amigos que le ayudaron para preparar el lugar sagrado para nuestra ceremonia para honrar a la luna llena. Esto se hallaba en la Plaza Sagrada, un pequeño atrio debajo de la pirámide y al lado del Templo de las Tres Ventanas. Sacando de su bolsa tejida, de lana de alpaca, Mallku sacó sus herramientas como chamán: flautas, tambores, campanas, salvia, plumas de cóndor y caparazones de concha. El cielo pasó del rosado al gris veteado. La magia susurró ella misma alrededor de las muy usadas piedras Incaicas a medida que el fino aire de la montaña se hacía frío. Mallku nos llamó para que nos sentáramos en un círculo en las piedras del patio. A través de la música y de la oración invocó a Mamakilla, la Madre Luna.
Era una noche nublada. La luna permanecía bien oculta, escapándose su luz plateada solamente de vez en cuando para darnos un indicio en cuanto a su ubicación. Una vez que las invocaciones se habían completado, nosotros vitoreamos cuando en un momento toda la cara del disco lunar se asomó desde detrás de las nubes. Águila Blanco agregó una oración que yo canalicé mientras nos reuníamos debajo de las estrellas en la cima de Machu Picchu.
Bienvenidos hermanos y hermanas. Este es Águila Blanca. En este momento el pasaje está abierto – el sendero de la Vía Láctea.
A medida que la luna se eleva sobre el horizonte:
Imaginen que la Vía Láctea se convierte en escaleras y que la humanidad camine sobre estas luces hacia dimensiones y mundos indecibles.
Imaginen que recordarán cuando comenzar y cómo caminar por estas escaleras.
Imaginen que todo lo que alguna vez puedan necesitar, lo sabrán en el momento de pedirlo.
Imaginen que no hay nada que no tengan.
Imaginen que no hay corazón que esté tan lejos como para que no lo puedan amar.
Imaginen que no hay estrella que esté tan alejada como para no iluminarlos a ustedes.
Imaginen que la trama en la que viven se acerca, convirtiéndose en Uno.
Imaginen todo el antiguo conocimiento recordado.
Imaginen todo el conocimiento futuro recordado.
Imaginen a sus vidas un claro reflejo de la belleza.
Imaginen a su Ego sirviendo a su Espíritu.
Imaginen a su Espíritu sirviendo al Uno.
Imaginen que saben como reunir todo.
Desempeñen su papel, estén conscientes y caminen por el sendero de la Vía Láctea para siempre. Todos ustedes son Seres Grandiosos. En la grandiosidad que reconocen, muchos otros reconocen su grandiosidad.
Que todos ustedes, con el espíritu humano unido, encuentren la gloria que tiene que ser.
Yo envié una oración personal hacia los cielos para Sue Burch, que había trascendido justamente un año antes del día en el que estábamos parados en Machu Picchu debajo de la luna llena. Yo sabía que su espíritu estaba con nosotros. ¿Habíamos logrado nuestra misión espiritual que se nos había explicado en Julio, por parte de Águila Blanca? No podíamos saber lo que habíamos logrado, pero hicimos lo que podíamos hacer con la ayuda de Mark y Águila Blanca. Envueltos en parkas y silenciosos, dejamos a Machu Picchu a la noche.
CAPÍTULO 25 – LA CUEVA DE LA SERPIENTE
Después de haber regresado a Cuzco, partimos en un tren de turistas en la ciudad de Ollantaytambo en el Valle Sagrado, en donde Mallku tuvo una sorpresa para nosotros. Él estaba programando una ceremonia y meditación en la Cueva de la Serpiente, Amaru Machay. Se me hizo piel de gallina cuando él me comentó esto. En Julio Águila Blanca había canalizado acerca de nuestra labor para ayudar a sanar a la Tierra. Cuando la serpiente abandona la caverna, la sanación tiene que estar completa. El cronometraje es de suma importancia. ¿Cómo había sabido Mallku para llevarnos a la Cueva de la Serpiente? Nunca había compartido con él parte alguna de nuestra misión espiritual. ¿Estaba el Espíritu organizando silenciosamente el itinerario de Mallku para cumplir con el propósito más elevado del grupo? ¿Éramos Mallku y yo socios en algún plan más grande? ¿Era este el motivo por el cual habíamos venido a Perú?
Nuestro grupo, uno por uno, fue entrando a la apertura de la cueva en la roca, doblando abrigos y nuevos pulloveres de alpaca como almohadones, acomodándonos en los lugares a lo largo del estrecho corredor de la cueva. Yo no pude entrar. No era el momento. Cerca de la entrada de la cueva había una saliente, solo un pequeño nicho en la roca. Unos cuantos estirones me hicieron subir al mismo. En lugar de sentarme en la saliente de cara a las mujeres que estaban acomodando sus baratijas para la venta, yo me paré con el pecho frente a la cara de la roca. Mis brazos y manos abrazaron la fría y suave superficie de la piedra y comencé a llorar. Las lágrimas eran tanto más complejas que una simple tristeza. En ellas se hallaba la aceptación de una comisión para emprender una tarea difícil, pero conscientemente desconocida.
Solamente Mallku permaneció fuera de la cueva, “¿Has estado aquí antes?” dijo, tanto una manifestación como una pregunta.
“Sí”. Luego le seguí a la cueva en donde mis amigos estaban esperando.
Mallku, el chamán, prendió salvia para limpiar el espacio con su humo purificador. La belleza de ese momento de quietud quedó grabada en mi memoria para siempre. Rayos de sol horizontales desde la entrada de la cueva golpearon partículas de humo de la salvia que Mallku estaba quemando, resultando en una luz directa y reflejada que brilló dorada sobre los rostros pacíficos de los meditadores. El ritmo del tambor de Mallku, su flauta y sus matracas nos elevaron como en un trance que pertenecía a nuestra conciencia unida. Él oró en voz alta a los Espíritus de la Cueva y a Pachamama, la Madre Tierra, y Wiracocha, el Dios Creador de los Andes. Él manifestó nuestra gratitud, nuestra unidad con la Naturaleza, nuestra disposición para servirle al Espíritu. La ceremonia de Mallku hizo una coreografía perfecta de tiempo y espacio para las palabras que yo iba a pronunciar. La santidad del lugar, la perfección del momento era palpable a medida que Mallku terminó su ofrenda y yo tenía que comenzar.
Sentada en la Cueva de la Serpiente, yo estaba lista para escuchar el pase acostumbrado de mis labios, de “Bienvenido viajeros, este es Mark”. Sin embargo, no era Mark el que habló. Con una voz fuerte y clara yo dije, “Yo soy Kumara de los Incas. Yo soy la Mujer de la Gente del Búfalo”. ¡Esta era yo! Yo estaba hablando como una versión más grande de Jonette, no canalizando simplemente a un guía espiritual. Había llegado el momento para pasar a mis amados guías y de hablar por mi misma.
Yo soy Kumara de los Incas. Yo soy la Mujer de la Gente del Búfalo. Yo llevo la cara de la Madre y el poder del centro del Universo. En la Cueva de la Serpiente, en el útero de la Madre, yo los invito a enfrentar a su muerte. Cuando atraviesan ese umbral, habrá el encuentro de lo masculino y lo femenino y la unidad más allá de ello, que es lo que buscamos. Introdúzcanse profundamente en su corazón, profundamente dentro del corazón de la Madre.
Muévanse hacia atrás al momento de la muerte antes de que hubieran nacido. Yo los invito para que se muevan hacia ese vacío – esa oscuridad; para que desaparezca toda forma y necesidad de forma; para que desaparezca todo yo y toda necesidad del yo; de caminar hacia la muerte del yo... y luego seguir caminando; más allá de vuestros miedos, más allá de sus escondites más oscuros... sigan caminando. Caminen hacia la Cueva de la Serpiente... hacia adentro... hacia adentro... ¡hacia adentro! Caminen hacia el interior de los lugares más oscuros y fríos, sin forma, sin el yo, hasta que se encuentren con la quietud de los ojos de la Serpiente y se han reconciliado con la Muerte. Avancen hacia los ojos de la Serpiente, la quietud. A medida que lo hacen, están más allá del dolor del miedo, de la muerta y la oscuridad.
Encuentren la Nada aquí y conozcan a la Nada como su amigo. Los ojos de la Serpiente son el portal hacia la Muerte. Desde allí, conocerán a un pequeño fuego, una sola llama. Pongan su alma ahí. Desde la llama surge un pequeño hilito de un humo azul. Este es el Principio Masculino. Sigan hacia arriba a ese hilito de humo... a medida que avanza hacia el mundo de la Tierra, creando una polaridad masculina. Encarnen todo lo que esto significa – el poder y la sabiduría. Este fino hilo de humo se convierte en el código de un costado de su ADN. Encárnenlo plena y limpiamente. Lleven todo lo de ustedes mismos hacia el Principio Masculino divino, y todo lo del Principio Masculino hacia su interior; en su poder puro, en su intención pura.
Sientan esta energía masculina en el medio de su espíritu, en el medio de su columna, en el centro de todo. Acepten, abracen, sostengan y den nacimiento a lo masculino – la Luz del Fuego. Desde nuestra conciencia enviamos esta luz de fuego pura, el Masculino Divino puro, dentro del planeta, dentro de nuestros hermanos y hermanas, dentro de la naturaleza. Yo pido ahora que el masculino en todo esté presente, libre y claro como lo requieren los dioses. Desde su alma esparzan el fuego de lo masculino dentro de cada cosa viviente; espárzanlo dentro del ADN de la vida.
Inunden al mundo con este conocimiento de su alma – del alma unida, desde el fuego en todo. Sientan el fuego de lo masculino en la Pachamama, la Madre Tierra, en Gaia. Reclamen también lo masculino en nuestros grandes símbolos femeninos. Sientan el poder masculino de la luna. Cuando lo masculino se haya esparcido, lo sabrán; ahí encontrarán quietud. Cuando todo es saciado, cuando todo esté lleno del equilibrio del Masculino Divino, encontrarán el silencio.
Sin embargo a la resonancia tan plena y completa le está faltando su complemente – el complemento que hace la resonancia de lo masculino algo especial, algo poderoso. Esa es la resonancia de lo Femenino Divino. Miren ahora hacia arriba a las estrellas hasta que encuentren una estrella que envía una fina hebra plateada a través del cosmos a la Tierra, dentro de la forma. Lleven al Principio Divino de lo Femenino, el otro lado de su ADN dentro suyo, bajando por la columna. Sientan como la Femenina Divina completa, pura y poderosa se está introduciendo a ustedes ahora, plena y directamente. Ella llega y esparce el poder a través de ustedes, a través de toda la conciencia. A través de ella le da sentido al masculino al traer la presencia de lo femenino. Sientan la compleción, conexión, concordancia a medida que ella hace avanzar su luz estelar plateada dentro de todas las cosas y todas las partes de cosas, dentro de toda vida y todo pensamiento.
A medida que lo Femenino Divino se esparce, ustedes sienten suavidad, quietud, compleción. Lo que fue el fuego y el humo se combinan con lo que es la estrella y la luz plateada – íntegra, girando en espiral alrededor de uno y otro en espiral y hélice, equilibrados perfectamente. Ambos son poderosos. Ambos definen el uno al otro. A través de la Tierra ahora, a través de toda vida, a través del reino mineral, a través de todo... lo Femenino Divino trae su poder.
A medida que la luz, la esencia de lo Femenino Divino y lo Masculino Divino giran en espiral juntos, nuevamente hay una Serpiente. Esta no es la Serpiente de la Muerte, sino la Serpiente de la Nueva Vida, de la Unidad. La Serpiente Arco Iris de la mitología ha nacido y está equilibrada dentro de ustedes, dentro de la conciencia. Sientan el poder del nacimiento, nuevamente alineado y equilibrado – la Serpiente Arco Iris, la Nueva Vida. Conózcanse ustedes mismos más allá de masculino y femenino, más allá de la oposición de cualquier tipo. Conózcanse a si mismos como auto-Unidos.
Sientan la conciencia del alumbramiento de la Serpiente Arco Iris juntos. La Serpiente Arco Iris es toda la diversidad en Uno. Junten esa energía aquí en la Cueva de la Serpiente, antes de que le demos nacimiento para el mundo. Sientan como la energía crece en el vientre de la Madre Tierra, el lugar de nacimiento de la Serpiente Arco Iris.
Sientan el poder que se erigió en esta cueva, en esta caverna. Nuestra intención es tan sagrada y tan antigua. El poder se enrolla y gira en espiral alrededor nuestro, dentro de nosotros, entre nosotros, y cuando estamos listos, los Cielos se abrirán y sacarán a la Serpiente Arco Iris de la caverna, arriba hacia el Universo para hacerse manifiesta, para traer el equilibrio para toda la humanidad cuando esté lista. Sientan como los Cielos se abren y la Serpiente emerge.
El equilibrio más allá de lo masculino y femenino, la Unidad divina está aparente en forma en nuestro mundo. Nosotros pedimos con nuestras intenciones más fuertes, nuestras oraciones más grandes, que el poder de la Serpiente ayudará a quitar aquellas cosas de desequilibrio que han llegado a formar parte de nuestro mundo. Nosotros oramos para reunir el gran equilibrio de la Tierra y de las estrellas dentro de los corazones y almas de los hombres y mujeres, dentro de nuestros hijos y los de ellos. Dado que nosotros mismos hemos aceptado la muerte, con nuestro intento por cuenta de la comunidad humana, nosotros aceptamos la muerte de aquello que ya no le sirve más al Uno. Nosotros, los seres humanos, aceptamos la muerte de la ilusión por cuenta de aquellos que aún están despertando. Nosotros comprendemos qué es lo que estamos pidiendo y seremos disuadidos.
Este mensaje es para la gente Búfalo, la gente del Puma, y todos los hijos de las estrellas. Permitan que sus corazones se abran en un billón de pedazos del arco iris para que ustedes sepan que ha sido hecho y que es bueno. Yo soy Kumara del Templo Solar. Yo soy la mujer de la Rueda Medicinal. Les agradezco!
Mis palabras, no canalizadas desde fuera mío, sino pronunciadas desde esa parte mía que es Kumara y la Mujer Ternero de Búfalo Blanco, eran tan poderosas como eran hermosas. Sin saberlo en ese momento, el mensaje del equilibrio entre el principio de lo masculino y lo femenino, iba a llegar a ser la razón por la cual Mallku y yo nos encontramos – la unificación del Cóndor y del Águila.
CAPÍTULO 26 – LA PIRÁMIDE DEL DISCO SOLAR
En el bus de regreso a Cuzco, mi espíritu aún tambaleaba del poder de la ceremonia en la cueva. Yo estaba perpleja. ¿Quién es Kumaru? ¿Por qué no canalicé a Mark o a Águila Blanca, tal como lo he hecho durante años? ¿Qué es lo que había cambiado y por qué?
Llegamos al bullicio de Cuzco. Los planes de la tarde comprendían el ir de compras a los negocios de la plaza. A continuación, Mallku nos invitó a todos a su departamento que se hallaba un poco más allá del centro de la ciudad, para una ceremonia.
Ascendiendo una escalera de tres pisos, entramos al hogar de Mallku. No era igual a ningún otro departamento que haya visto jamás. La habitación principal recordaba a una cueva de chamán: cristales gigantes, cuencos Tibetanos, flautas, tambores, matracas, conchas, plumas de cóndor y otras, y tanto más aún. En forma bastante incongruente, había una estantería con animales de peluche y muñecas Barbie. En la sala se hallaba erigido plenamente una carpa para dos personas. Mallku es un padre soltero con tres hijas, de dieciocho, ocho y seis años de edad. La carpa era el dormitorio para las dos menores. Yo le pregunté, “¿Por qué conseguiste la total tenencia de las chicas en tu divorcio? ¿Su madre no es una buena mujer?”
Su respuesta fue políticamente correcta, “Simplemente es que yo soy un mejor padre”.
QUE MI SENDERO SEA ILUMINADO
De alguna manera había suficientes almohadones y pequeñas sillas para que todos nosotros nos pudiésemos apretujar. Para mi fue un alivio el relajar y meditar sin estar al cargo o de canalizar. Yo iba a disfrutar esto inmensamente. Mallku, su largo cabello negro en una trenza, vestía una cinta tejida alrededor de la cabeza, y se convirtió, una vez más, en el chamán. En su voz profunda y su inglés con acento él invocó en oración a los Espíritus. Lo único que realmente recordé fueron sus palabras, “Que su sendero siempre sea iluminado”. Sabiendo como amo los senderos, me gustó este mantra. Así que a medida que Mallku tocaba el tambor y canturreaba, yo repetía, “Que mi sendero siempre sea iluminado”. Me relajé, dejando que los sonidos, las vibraciones, el escenario sagrado me llevasen a un viaje místico interior.
La música se disolvió en mi cuerpo, las notas vibraban en mis huesos. Comencé a moverme, sin control de la mente, en ritmo perfecto con el toque del tambor. Mis manos y brazos bailaban hacia un espíritu que parecía conocer. Todo el tiempo yo repetía, “Que mi sendero siempre sea iluminado”. La parte normal de mi conciencia estaba impresionada porque mi cuerpo, normalmente tan ceñido y controlado, que no conocía ritmo alguno, que ni siquiera podía bailar con un instructor de baile, se estaba moviendo tan naturalmente con los sonidos. El escenario fue lo suficientemente seguro para que deje que los movimientos más bien apopléticos sigan a la corriente, para ver hacia donde todo esto iba a llevar. Yo esperaba que mis movimientos no estuviesen molestando a Vicki Staudte que estaba sentada en una pequeña silla a mi izquierda.
En mi conciencia, me desplacé en un viaje interior hacia el frente de una pirámide etérica, de otra dimensión. Sus costados de escalones en subida vertiginosa y chato, con un templo rectangular en la cima, me recordó a la arquitectura Maya. En mi visión me ví parada frente a la pirámide y pregunté, “¿Quién custodia a este lugar?” Nadie apareció. Tres veces pregunté muy severamente, “¿Quién custodia a este lugar?”
Yo he llegado a comprender que el mundo místico tiene sus propios protocolos, y no siempre es una buena idea el atravesar una puerta o portal, aún si el mismo aparece frente a ustedes. El simple hecho de que yo pueda tropezar hacia el interior de un reino superior, no necesariamente quiere significar que yo pertenezco ahí, y de que yo sepa lo que estoy haciendo. Pero en este caso sabía que tenía que encontrar al ser que custodiaba este lugar para pedir permiso para entrar a la pirámide. Después de la tercera vez que pregunté, “¿Quién custodia a este lugar?”, lentamente aparecieron, rodeando la base de la pirámide, muchos pequeños seres efímeros. Mi instinto me dijo que se trataba de seres intra-terrestres. Ellos no parecían estar a cargo, así que demandé, “¿Quién dirige a estos guardianes?” Ninguna respuesta. Nuevamente pregunté, “¿Quién dirige a estos guardianes?”. La parte normal mía sonreía por la variación de este cliché, “Llévenme con su líder?” Todo el tiempo mi cuerpo aún se seguía balanceando y meciendo al son de la música ceremonial y del canto de Mallku.
Los pequeños seres desaparecieron, reemplazados por un solo Guardián real, colosal – Inca, Azteca o Maya, no sabía cual. Él llevaba una capa de plumas y otros adornos de oro. Fugazmente me acordé de los reyes Maorí que llevaban capas de plumas tejidas; quizás fue el estilo de los líderes Lemurianos. Su piel era oscura, su nariz prominente. Su presencia irradiaba un poder tremendo.
CÓDIGOS DEL DISCO SOLAR
Él estaba parado delante de la puerta principal de la pirámide. Aparentemente, la parte superior mía sabía lo que estaba haciendo, porque no me sentía intimidada. En esta realidad mística, paralela, yo demandé, “Yo soy Kumaru y demando la entrada. Pensé, “Aquí estoy nuevamente llamándome a mi misma Kumaru. A cierto nivel soy ella”. Repetí nuevamente, con la certidumbre de Kumaru , “Tengo que entrar. Ha llegado el momento.” El Guardián dió un paso al costado.
Como Kumaru, me encontré parada sola dentro del centro de la pirámide, frente a siete escalones luminosos. El cántico, “Que mi sendero siempre sea iluminado” me trajo a este lugar más allá del tiempo y del espacio. En mi viaje interior como Kumaru, subí por los siete escalones de luz. En la parte superior estaba el Disco Dorado del Sol, sagrado para los Incas y otras civilizaciones. ¿Cómo puedo siquiera comenzar a describir el poder de la Luz que irradiaba de este disco circular, interdimensional? El mismo emanaba sabiduría y verdad, y parecía una fuente infinita de energía. Él comunicaba su propia esencia, su conocimiento en pequeños estallidos de formas geométricas o códigos. Estuve asombrada por su magnificencia.
“Mi gente está lista para el próximo nivel de activación. He venido para recibir los códigos para nuestra gente”, me escuché decir en la visión. Mi cuerpo físico temblaba. Mi mente consciente continuaba preguntando, “¿Voy a estar bien? ¿Puedo manejar este poder?” La respuesta era “Sí”. Y me fue dado. Códigos energéticos de luz penetraban a mi cuerpo en una exquisita electrocución espiritual. La sabiduría universal se incrustaba en cada célula de mi ser. Era como si una Inteligencia Infinita se estaba comunicando directamente con mi ADN.
Mallku terminó su ceremonia. El penetrante sonido de la concha me sacudió de regreso de la realidad mística. Mis amigos abrieron sus ojos para mirarme preocupados. Ellos se cuestionaban qué es lo que me estaba pasando mientras que temblaba incontrolablemente. Varias personas apoyaron sus manos sobre mi cabeza y hombros para ayudarme a anclarme. Bill Austin me dió su botella de agua.
En el tiempo actual, en el departamento pequeño de Mallku, el Universo aún estaba corriendo a través de mi cuerpo. Estuve con falta de aire y mi voz temblaba con energía y emoción mientras le comentaba al grupo a dónde me había ido y qué es lo que había pasado. “Está fluyendo ahora. Los códigos están fluyendo por todas partes. Un sello del Disco Solar ha sido quebrado. Mi corazón se ha quebrado en un millón de partículas del arco iris y todas ellas contienen los nuevos códigos. Yo soy Kumaru y nosotros hemos esperado.
La Luz interior resplandece inmensamente desde toda vida, desde nuestra Madre Tierra. El poder de la Luz está siendo restaurado: “Tal como debería ser y como siempre lo ha sido”.
KUMARA
Mallku vino para poner sus manos sobre mis pies para ayudarme a regresar plenamente a mi cuerpo. “Bienvenido Kumara”, susurró.
Mallku dijo “Kumara”. ¿Cómo podía saber esto? Yo de hecho había dicho “Kumaru”. Pero esa mañana en la Cueva de la Serpiente y nuevamente en ese momento, mi Espíritu había querido decir “Kumara” y en el último segundo cuando estaba saliendo por mi boca lo cambié hacia Kumaru. Debo haber pensado que sonaba más Incaico. Cuando Mallku se dirigió a mí con el nombre correcto, Kumara, yo sabía que estaba en lo correcto. Él, como mi alma gemela, me conocía como Kumara.
No comprendía nada de esto, pero recordé las palabras internas que me llegaron después de nuestra meditación en el bote en el Amazonas. “Solamente necesitas presentarte y hacer tu parte”. Si simplemente lo acepto, el propósito será revelado. Hasta entonces, mi conexión con el Disco Solar de los Incas se me había mostrado como fragmentos. Primero, el medallón dorado que el Jefe Woableza me entregó al fallecer mi padre; luego la experiencia de un disco radiante brillando desde mi corazón mientras canalizaba al frente de cientos de personas en Julio; y ahora, como Kumara, recibiendo una ‘descarga’ energética desde el Disco Solar durante un viaje interno.
Yo creo que he encontrado el Disco Solar acerca del cual el Hermano Philip había escrito en El Secreto de los Andes. Después de leer el libro, yo tenía la esperanza de que de alguna manera nuestro grupo sería llevado al monasterio secreto verdadero, en donde estaba oculto el Disco Solar físico. No me había imaginado que lo podía buscar en una dimensión más elevada – y que lo iba a encontrar!
Más adelante me he enterado que mi relación personal con el Disco Solar se extendía a la antigua Lemuria y más allá.
Una vez que pude caminar, lo cual llevó un cierto tiempo, todos salimos a comer una pizza, y probablemente a tomar demasiado vino.
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