La sanativa esencia del ciprés


La sanativa esencia del ciprés

Carmelo Urso y Geraldine Christie

entiempopresente2@gmail.com

Rosa (nombre ficticio de una muy querida amiga) ya no sabía qué hacer. Desde hacía cinco años sufría de largas y abundantes reglas. Si bien tenía ciclos menstruales de 28 días, tiempo normal en mujeres adultas sanas, cada regla duraba al menos quince días. En conclusión, Rosa sólo tenía unos diez días de descanso entre cada período.

Esta alteración comenzó cuando suspendió las pastillas anticonceptivas después de haberlas tomado durante ocho años seguidos. "Me sentía agotada, débil, y con la piel irritada por el casi permanente uso de toallas sanitarias", relata nuestra protagonista.

Tras un lustro de visitas a médicos no había hallado solución a su problema. Lo que es más: su metabolismo estaba totalmente alterado por los continuos tratamientos hormonales que le prescribían.

Cierto día, conversando del asunto con un colega, éste le sugirió probar "aceite de ciprés", típico medicamento de la fitoterapia y la medicina naturista en general.

Luego de pensarlo un poco, Rosa decidió arriesgarse. "Esa misma tarde compré un frasquito en una tienda naturista. Lo hice sin consultar a ningún médico. Simplemente, seguí las instrucciones de la etiqueta: tres gotas mezcladas en una cucharada de miel por la mañana y por la noche".

Al cabo de dos meses de beber diariamente esta mezcla, su período menstrual se normalizó por completo. "No lo podía creer. Después de comenzar a tomar el aceite de ciprés, mis reglas empezaron a durar cinco días".

Si bien lo más recomendable es tomar el medicamento con el previo consejo de un especialista, la iniciativa espontánea de Rosa le reportó una sanación permanente. "Han pasado nueve años desde entonces y todas mis reglas son perfectamente normales. Esto fue un milagro para mí".


¿El árbol del Arca de Noé?

El ciprés ha sido utilizado a lo largo de la historia para fabricar muebles y embarcaciones: se dice que el Arca de Noé fue hecha con su madera.

Los antiguos griegos consagraron este árbol a Plutón, Dios de los infiernos, que reinaba sobre los muertos. Es por ello que tradicionalmente se ha utilizado el ciprés en el ámbito ornamental, para embellecer los jardines de los camposantos.

Las puertas de la basílica de San Pedro, en Roma, fueron hechas originalmente con madera de ciprés. Siglos después, fueron reemplazadas con puertas de bronce.


Otros usos medicinales

A nivel medicinal, las virtudes del ciprés se destacan particularmente sobre el sistema circulatorio, curando várices, debilidad capilar y desórdenes menstruales (ya se trate de reglas excesivamente abundantes o de hemorragias vaginales no relacionadas con la menstruación), en el caso masculino, es probadamente efectivo contra la varicocele.

Es también beneficioso para atenuar y sanar las alteraciones del sistema renal (cistitis o infecciones urinarias, problemas con la próstata), del sistema respiratorio (bronquitis, asma, sinusitis, toses espasmódicas) y del sistema digestivo (hemorroides, diarreas, úlceras, etc.). También, entre otras muchas funciones, alivia inflamaciones, edemas y dolores reumáticos en general.

La parte del ciprés que se utiliza con fines terapéuticos es predominantemente el fruto, procesado para extraer sus aceites esenciales y demás sustancias sanativas.

Dependiendo de la dolencia, puede emplearse a través de pomadas, supositorios, tintura madre, extracto, decocción e –incluso- inhalaciones. Verbigracia: si se padece de asma o bronquitis puede hacerse el siguiente tratamiento: añadir de cinco a diez gotas de aceite esencial en agua hirviendo e inhalar los vapores.

Las dosis de cada tratamiento dependen de su aplicación interna o externa. Así, de acuerdo a diversos manuales naturistas, de la tintura madre utilizada en forma externa se agregan de cien a ciento cincuenta gotas por litro de agua y se aplica sobre la dolencia en compresas. Si se trata de problemas intestinales, se utiliza de forma interna, tomando de diez a vente gotas (diluidas en miel) antes de las comidas.

Constituye una buena alternativa a muchos medicamentos que provocan desagradables efectos secundarios, reafirmando una vez más la sabiduría de nuestras abuelas, que siempre nos dicen que la mejor farmacia es la Madre Naturaleza.